lunes, 12 de diciembre de 2011

EL BUEN ORADOR


El papel del orador en la calidad de las presentaciones es fundamental. Estos tipo de actos son herramientas importantes de comunicación, que tal y como explicamos en esta presentación es algo muy diferente a la información.

Decíamos, que la comunicación entre otras cosas es transmitir, es empatía, química, magia, conversación, emoción, habla....

Algunas de las carácterísticas identificadas para el buen orador eran valentía, coherencia, escucha, no manipulación, favorecedor de la conversación, fácil de entender y sin renuncia al humor.

En un estudio publicado en El arte de presentar, se hacía referencia a las cualidades más valoradas de un orador, la clasificación en orden jerárquico era la siguiente:

PASION. Es la herramienta fundamental para conectar con el público. La pasión contagia, transmite fuerza, ilusión y poder de convicción. Se visualiza en el lenguage no verbal: voz, mirada, gestos...

HUMILDAD. El ponente no debe desaprovechar la oportunidad de "escuchar" que brinda toda presentación.

APERTURA. Disponible y cercano verbal y no verbalmente.

NATURALIDAD. El ponente no debe representar ningún papel. No hay que aparentar ser perfectos ni ser personas distintas de lo que son.

CREDIBILIDAD. Se consigue fundamentalmente teniendo un conocimiento profundo del tema que se expone.

HUMOR. La forma suprema de humor es reirse de uno mismo, no hay mejor mecanismo de conexión con el público. Ayuda a mostrar lo que uno es y permite decir lo que de otro modo resultaría inapropiado.

"Antes de hablar en público, preguntate ¿Cómo quiero que me vean cuando termine la presentación?"

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